domingo, 7 de junio de 2020

¿correr es efectivamente medicinal?


Siempre me he preguntado si correr no solo nos ayuda a mantenernos en forma, si no también nos hace felices como muchos dicen...pues asi es, y tuve que comprobarlo para afirmarlo. Correr efectivamente tiene un efecto positivo en nuestro cuerpo físicamente, mentalmente y emocionalmente. Es  cierto, nos hace felices, optimistas, activos, gracias a la endorfina. Esta hormona conocida como la hormona de la felicidad, se libera en mayor cantidad al hacer actividad física produciendo en nosotros una sensación de tal bienestar que desearemos hacerlo una y otra vez. Ahora entiendo cuando me decían que correr producía adicción,  una que genera efectos saludables en nuestra salud, permitiéndonos vivir con mas vitalidad y energía. 


Revisando  investigaciones respecto a los beneficios de hacer actividad física, encontré algunas muy interesantes que quiero compartir con ustedes

Prolonga la vida
Solo tres horas de ejercicio aeróbico intenso a la semana ayudan a prolongar la vida, o al menos a reducir ostensiblemente el riesgo de sufrir muerte prematura. Solo por este dato merece la pena correr.
Mejora nuestra salud sexual
Si, porque al sentirnos mejor aumenta nuestra autoestima. Además de estos efectos más o menos psicológicos, correr y gastar al menos cuatro mil calorías semanales por efecto del ejercicio intenso mejora en un alto porcentaje la calidad de vida sexual que se tiene.
Mejora la vista
Es cierto que cuando nos aficionamos a correr terminamos no encontrando límites y sin saber por qué nos encontramos con la necesidad de aumentar la dosis de kilómetros consumidos cada día, cada semana. Así, el doctor Mason dice en un estudio realizado a tal efecto que aquellas personas que corren al menos sesenta kilómetros semanales tienen la mitad de riesgo de sufrir el deterioro de la vista, típico de la edad avanzada, si la comparamos con las personas que no hacen ejercicio o incluso aquellas que corren solo quince o veinte kilómetros a la semana.
Mejora la tensión y el colesterol
En este caso, el doctor Mason afirma que ejercitarnos y correr al menos unos veinte kilómetros semanales nos ayuda a controlar los niveles de tensión arterial en casi un cuarenta por ciento y por tanto a no tener que tomar medicamentos para controlar este riesgo tan extendido entre las personas mayores. Correr también ayuda a equilibrar el colesterol malo. De hecho, mi propia experiencia personal es que corriendo cien kilómetros semanales y manteniendo una alimentación más o menos adecuada, el colesterol malo se reduce a mínimos casi inexistentes (en mi caso 10mg/dl)
Mejora las conexiones neuronales
Se ha demostrado que mejora la actividad neuronal y la multiplicación de las conexiones neuronales, ampliando asi  nuestra actividad y capacidad intelectual.
Evita el riesgo de contraer alzhéimer
Pues,  no solo aporta los beneficios cerebrales y neuronales , reduce las posibilidades de contraer la enfermedad que azota a nuestros mayores: el alzhéimer, la enfermedad del siglo XXI junto con el cáncer.
Mejora la densidad ósea
Así como correr tonifica muscularmente nuestro cuerpo, también mejora nuestra densidad ósea; incluso muy por encima de otros deportes a los que suele equipararse, como es la bicicleta, que presenta índices de construcción ósea inferiores a los que muestran los atletas populares que corren. Así, se puede decir que correr mejora ostensiblemente nuestra densidad ósea, un problema que sufren las mujeres a partir de cierta edad y que podrían combatir practicando carrera.
El ejercicio ayuda a descansar
El día que hacemos ejercicio intenso y estamos cansados, dormimos más y mejor y por ello nuestra sensación de descanso al levantarnos por la mañana es mucho mayor. Por tanto, correr mejora nuestra salud, ya que nos ayuda a descansar y conseguir así que repongamos nuestras constantes durante las horas de sueño.
Inmunidad
En mayor grado que otros deportes correr una hora diaria durante al menos cinco días a la semana mejora nuestra capacidad para hacernos inmunes a infecciones de las vías respiratorias. Correr mejora la inmunidad y nuestra resistencia a contraer enfermedades que por efecto de la contaminación nos atacan de manera más agresiva en estas fechas.
 Mejora el asma
Parece que correr es una panacea para casi todo, pero es que es cierto que es así. Correr también ayuda a mejorar las dificultades respiratorias que sufren los enfermos de asma. De hecho, muchos deportistas de élite son asmáticos que gracias al ejercicio han mejorado sus constantes.



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