Siempre me he preguntado si correr no solo nos ayuda a mantenernos en
forma, si no también nos hace felices como muchos dicen...pues asi es, y tuve
que comprobarlo para afirmarlo. Correr efectivamente tiene un efecto positivo
en nuestro cuerpo físicamente, mentalmente y emocionalmente. Es cierto,
nos hace felices, optimistas, activos, gracias a la endorfina. Esta hormona
conocida como la hormona de la felicidad, se libera en mayor cantidad al hacer
actividad física produciendo en nosotros una sensación de tal bienestar que
desearemos hacerlo una y otra vez. Ahora entiendo cuando me decían que correr
producía adicción, una que genera efectos saludables en nuestra salud,
permitiéndonos vivir con mas vitalidad y energía.
Revisando
investigaciones respecto a los beneficios de hacer actividad física, encontré
algunas muy interesantes que quiero compartir con ustedes
Prolonga
la vida
Solo tres horas de
ejercicio aeróbico intenso a la semana ayudan a prolongar la vida, o al
menos a reducir ostensiblemente el riesgo de sufrir muerte prematura. Solo por
este dato merece la pena correr.
Mejora
nuestra salud sexual
Si, porque al sentirnos mejor aumenta
nuestra autoestima. Además de estos efectos más o menos
psicológicos, correr y gastar al menos cuatro mil calorías semanales por efecto
del ejercicio intenso mejora en un alto porcentaje la calidad de vida
sexual que se tiene.
Mejora la
vista
Es cierto que cuando nos
aficionamos a correr terminamos no encontrando límites y sin saber por
qué nos encontramos con la necesidad de aumentar la dosis de kilómetros
consumidos cada día, cada semana. Así, el doctor Mason dice en un estudio
realizado a tal efecto que aquellas personas que corren al menos sesenta
kilómetros semanales tienen la mitad de riesgo de sufrir el deterioro de la vista, típico de la edad avanzada, si
la comparamos con las personas que no hacen ejercicio o incluso aquellas que
corren solo quince o veinte kilómetros a la semana.
Mejora la tensión y el colesterol
En este caso, el doctor Mason
afirma que ejercitarnos y correr al menos unos veinte kilómetros semanales nos
ayuda a controlar los niveles de tensión arterial en casi un cuarenta por
ciento y por tanto a no tener que tomar medicamentos para controlar
este riesgo tan extendido entre las personas mayores. Correr también ayuda
a equilibrar el colesterol malo. De hecho, mi propia experiencia
personal es que corriendo cien kilómetros semanales y manteniendo una
alimentación más o menos adecuada, el colesterol malo se reduce a mínimos
casi inexistentes (en mi caso 10mg/dl)
Mejora las conexiones neuronales
Se ha demostrado que mejora la actividad
neuronal y la multiplicación de las conexiones neuronales, ampliando asi nuestra actividad y capacidad intelectual.
Evita el riesgo de contraer
alzhéimer
Pues, no solo aporta los beneficios cerebrales
y neuronales , reduce las posibilidades de contraer la enfermedad que
azota a nuestros mayores: el alzhéimer,
la enfermedad del siglo XXI junto con el cáncer.
Mejora la
densidad ósea
Así como correr tonifica
muscularmente nuestro cuerpo, también mejora nuestra densidad
ósea; incluso muy por encima de otros deportes a los que suele
equipararse, como es la bicicleta, que presenta índices de construcción ósea
inferiores a los que muestran los atletas populares que corren. Así, se puede
decir que correr mejora ostensiblemente nuestra densidad ósea, un problema que
sufren las mujeres a partir de cierta edad y que podrían combatir
practicando carrera.
El
ejercicio ayuda a descansar
El día que hacemos ejercicio
intenso y estamos cansados, dormimos más y mejor y por ello nuestra
sensación de descanso al levantarnos por la mañana es mucho mayor. Por tanto,
correr mejora nuestra salud, ya que nos ayuda a descansar y conseguir así
que repongamos nuestras constantes durante las horas de sueño.
Inmunidad
En mayor grado que otros
deportes correr una hora diaria durante al menos cinco días a la
semana mejora nuestra capacidad para hacernos inmunes a infecciones de las vías respiratorias. Correr mejora la
inmunidad y nuestra resistencia a contraer enfermedades que por efecto de la
contaminación nos atacan de manera más agresiva en estas fechas.
Parece que correr es una
panacea para casi todo, pero es que es cierto que es así. Correr también ayuda
a mejorar las dificultades respiratorias que
sufren los enfermos de asma. De hecho, muchos deportistas de élite son
asmáticos que gracias al ejercicio han mejorado sus constantes.


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