Hace más de año y medio que conocí este deporte. Puedo
decir que al principio no creía en esas tantas frases que dicen sobre él, como:
"hazlo una vez y no querrás dejarlo" o "te vuelves adicto a los
km y siempre desearás más" etc...bueno, puedo decir que es verdad.
Recuerdo la primera invitación, una amiga, uno
siempre tiene una amiga o amigo loco cuya única pasión es entrenarse a primeras
horas de la mañana y el resto del día se alimenta sano, vive sano y habla todo
el día de lo apasionante que es ..correr.... si, fue una amiga con esa
maravillosa y extraña invitación....ey, hay una carrera el domingo, solo 5km
ven conmigo... y mi respuesta...vaya solo 5km no es mucho, no creo que sea tan
difícil, pensé; aclarando que jamás en mi vida había corrido una cuadra
siquiera y encima venía con 30 kilos de sobre peso. Recuerdo que pase toda la
semana entrenando (mentalmente) lo bien que correría esa distancia ya que no me
parecía nada difícil, conseguí mi equipo deportivo y unas zapatillas. Estaba
lista para el día. La carrera iniciaba muy temprano y una lluvia finita se
anunciaba en el horizonte, algo que mis extremidades sienten inmediatamente,
pues debido al Síndrome de Raynaud pierdo la sensibilidad y el color en los
dedos de las manos y los pies. Aun así, estaba dispuesta a acompañar a mi amiga
en la carrera.
Llegue al lugar, muchos deportistas iniciaban su
calentamiento, trotando de un lugar a otro unos; y otros realizando misteriosos
movimientos que con el tiempo supe que se llamaban estiramientos y lo importante
que son. Mientras todos ellos cumplían su rutina antes de iniciar la carrera,
yo, observaba en espera inquieta el llamado a la partida.
La aglomeración en la línea de partida me indicó el
inicio; poco a poco y tímidamente me acerque para hacerme un lugar entre los
deportistas, hasta que el conteo inicial llegó, 5, 4, 3, 2, 1…y en un segundo
ya no había nadie a mi costado. Comencé a correr pensando que no podía quedarme
atrás, y la inexperiencia sumado a mi nulo entrenamiento y mala condición
física solo me llevaron menos de una cuadra
corriendo…no voy a mentir, sentí tal decepción de mi misma, no podía creer que
estaba limitando a mi cuerpo a seguir una vida sedentaria, a quedarse parado, y en un segundo de
meditación respire y comencé otra vez a paso lento, mis piernas pesadas trataban de avanzar y se sentían como si cargaran una bolsa de piedras atadas al tobillo, y mi corazón desordenado en sus latidos trataba de luchar por oxigenar cada miembro de mi cuerpo, así, sintiéndome físicamente inepta…me dije, no importa, vamos
un paso a la vez, iba caminando y un poco al trote lento, con la cabeza baja ante la vergüenza
de ver pasar junto a mi el regreso de los corredores mientras que yo ni había llegado
a los 2.5 km.
De pronto un grito de alguien..”vamos…asi se
hace..no pares”…y levante la cabeza, tome aire mirando al infinito, abrí los brazos para sentir la lluvia sobre mi …y
decidí que a pesar de todas mis barreras, llegaría a la meta. Y lo hice, sin aun imaginar aquella mañana que al cruzar la línea
de meta mi vida cambiaría para siempre……
Continuará…




